
Qué te ocurre bella alma que tu mano me extiendes, qué sientes corazón que entre mis brazos te sumerges... cuéntame de dónde proviene esa pena, ese dolor que te aflige y te impide continuar... dime dulce niño... ¿qué va a pasar?
Revuelvo tus cabellos en una sonrisa mientras me miras desconcertado, ciegos se quedaron tus ojos de tanto taparlos. Dejaste que el miedo te envolviera, que tus cabellos cubriesen tu rostro y que tus manos abrazasen tu cuerpo... impidiendo a cualquier emoción volver a entrar. Miras a tu alrededor con pena, en una penumbra en la que ahora te refugias. Dime cándida inocencia... ¿por tí que puedo hacer?
Deshaciendo uno a uno los nudos de la cuerda con la que te ataste a esa gruesa pared... mientras te canto una canción para adormecerte. Una nana dirigida al infante que aún llora en tí... y se niega a desaparecer. ¿Cuándo volverás a mirar al mundo de frente?
Lo desconozco, pero hasta que eso ocurra... contigo me quedaré.


