
Querido caballero,
con los brazos abiertos os espero...
intentando despejar con ellos esta pesada bruma,
logrando que nuestro sueño nos una...
Veo tus lágrimas,
comprendo tu razón,
más allá del motivo beso tu corazón...
y deseo que nunca más esas gotas sean vertidas.
Conmigo siempre te tengo,
a mi lado en todo momento estás,
qué gran honor tu afecto sincero...
tu dulce emotividad.
Gracias por salvarme,
cuando estuve a punto de caer...
gracias por recogerme,
cuando pensé que iba a desfallecer.
No olvidemos que aquello que nos separa,
nos une,
lo que une...
desconocemos lo que el destino le depara.
Escribámoslo paso a paso, de camino a la felicidad.

